Me dirijo a la jefatura de policía para denunciar la desaparición de mi marido. Adjunto la fotografía que nos tomamos con los niños en Harlem. Recuerdo el día en que me escapé de casa, enamorada de aquel joven músico, quien ahora ha desaparecido en circunstancias extrañas... Desconozco los turbios asuntos de mi marido. Me costó varias palizas aprender que no debía hacerle preguntas. ¿Escapar? Soy negra, analfabeta y tengo tres hijos pequeños. Seguro que acabaría por encontrarnos.
Greta Williams no llegó a entrar en la jefatura. Cerró los ojos, respiró profundamente y corrió a casa a por sus hijos, mientras el viento se llevaba para siempre la fotografía hecha añicos.
ILUSTRACIÓN: Jesús Román
