Sueños sin barreras

En el Colmado Vázquez, el silencio se rompió con el llanto de una criatura que llegó al mundo entre cajas de fruta. Cándido Vázquez atrapó al vuelo a su primogénito, a quien había esperado con entusiasmo. Sin embargo, no esperaba que viniera al mundo  privado de piernas. A pesar de ello, el pequeño Candidito creció persiguiendo un sueño: ser una estrella del baloncesto. A los siete años de edad, después de una huelga de hambre convenció a sus padres para instalar una canasta en el patio junto a las gallinas. Hoy, con orgullo, contempla una foto junto a sus padres, sosteniendo un trofeo sentado en su silla de ruedas. 

©Jesús Román




ILUSTRACIÓN: Jesús Román