La máquina de escribir cuentos

Recuerdo cuando me contabas que un ogro malvado nos tenía encerrados en una cabaña destartalada. Con  la máquina de escribir cuentos, llenabas nuestro cautiverio escribiendo historias que después me leías y escenificábamos pintando caritas en nuestros dedos. Al anochecer, la escondías en el armario antes de que llegara el ogro malvado y nos viera jugando con ella a inventar historias. Nunca logré verlo. Para evitar que tuviera contacto con él, me enviabas muy pronto a la cama. Ahora, mientras te cuido, mamá, recuerdo aquella mañana en la que el ogro malvado no despertó. Oportunidad que aprovechamos para escapar tú, yo y nuestra máquina de escribir cuentos. 

© Jesús Román