El susurro de la flor

Había una vez un lejano lugar donde las estaciones no existían, las moscas contaban chistes, el dinero era de chocolate y las flores comentaban la crónica social. Allí, las piedras desafiaban la gravedad y el sonido de las caracolas encerraban la voz de mamá entonando una nana. 
En ese lugar singular habitaba un joven de mirada triste. Una flor, al observar sus ojos apagados, se aventuró a susurrarle
—¿Qué echas de menos? Con la mirada fija en la flor, extrajo de su bolsillo una caracola, la aproximó a su oído y una lágrima resbaló por su mejilla.

TEXTO E ILUSTRACIÓN: © Jesús Román






FOTO: Venancio Moreno