Qué tiempo tan feliz

Con la mecánica de un reloj suizo, la casualidad hizo que ambos nacieran un 12 de junio de 1940. Fueron elegidos para trabajar en la torre del Gran Reloj, desempeñando trabajos de mantenimiento. Pendulaban entre engranajes, resortes, piñones y manecillas. Minuto tras minuto,  el amor entre ellos comenzó a andar al instante, y le dieron cuerda a diario. Durante esos setenta años, el Gran reloj nunca se detuvo ni un segundo. El tic-tac de sus corazones, en cambio, sí que lo hizo, con la misma precisión de un reloj bien ajustado: un 12 de junio de 2020.

TEXTO: Jesús Román 
FOTOGRAFÍA: MARTÍN PAGE