Ya canonizada nuestra amadísima madre superiora, entramos por primera vez en su celda, donde hallamos algo inquietante: un extraño volumen encuadernado en cuero titulado El Evangelio de Lilith. Un manuscrito que reivindicaba a la primera mujer, igual a Adán.
Los textos venían acompañados de dibujos grotescos: mujeres desnudas sosteniendo penes erectos, miradas lascivas, cuerpos en posiciones imposibles...
Decidimos guardar el hallazgo en secreto. Cada noche, ocultas en nuestras celdas, nos sumergíamos en sus páginas. Al leer, sentíamos que algo se iba transformando en nosotras. Una atracción hacia lo desconocido, lo irresistible, lo divino.
No sabíamos si estábamos leyendo… o despertando.
© Jesús Román
FOTO: José Pérez Ocaña
MÚSICA: Chelsea Wolfe "The Way We Used To"